viernes, 11 de septiembre de 2020

El cafetico de los viernes. Temporada 4

¡Buenos días Merybundas y Merybundos!

- Qué sorpresa Merybunda tú por aquí- diréis vosotros. 

¿Empezamos con un cafetico de viernes?

Empezando mi vaso de leche con bien de azucar, que por lo de la "realfood" no me ha dado, os diré que hoy estoy pletórica. Y es que no sabéis lo que es que después de seis meses los chiquillos vuelvan al cole, se me separen del regazo y sobre todo se separen entre ellos. Porque no se si será una cosa general, pero mis hijos están mimetizados la una con el otro. Y que queréis que os diga, con un prepavo tengo suficiente.

 Empezaron ayer. El miércoles por la noche no dormí de los nervios, pero nervios de los de malamadre, de los de querer saltar y celebrar. Que no digo que no tuviera también un poquito de recelo y de incertidumbre, pero casi que me tiraba más la alegría.

Oye, que como viernes que es, me puedo mojar un croissant de choclate, hay una teoría firme que afirma que las calorías los viernes no cuentan. ¿Cómo lo veis?

Pues eso que han empezado el colegio y que ni una pandemia mundial nos quita a las malas madres el subidón que nos da el cuerpo el primer día de colegio. Por no hablar de ese olor a material escolar nuevo, esas estanterías llenas de cosas molonas que me incitan a estudiar cada año una cosa, aunque solo sea por estrenar una libreta y un boli.

Se me está acabando la leche y me da mucha rabia, igual hoy me recargo, que aún no he mojado galletas.

Reconozco que soy una madre un poco chaquetera. Y con esto que voy a confesar me echo a las madres del cole a la chepa, pero tengo que decirlo. Que hablo con una madre o padre muy implicado y como de salvaguardar mucho a sus hijos, yo les sigo la corriente y soy de esas, aunque se me cala pronto. Que de repente llega una madre pasota para la que está bien todo, yo soy de esas. Y así corrico por corrico. Imaginar el agotamiento de ayer.

Ya llegando al final de mi deayuno, que si algo he aprendido en este primer día es que tenemos que llegar al cole pronto, que si no luego entran a las 10:00. Entre que se ponen en filas kilométricas con separaciones incluidas, que saludan a la maestra y les toma la temperatura uno por uno, que después se colocan en fila dentrto hasta que acaben... Y otra cosa os digo, están tan ordenadicos y se lo toman tan enserio que me dan hasta pena. Fijaos como será la cosa que os lo estoy contando y me dan ganas de hacer bien una ralla al lado y repeinar la coleta.

Y ahora sí que sí doy por finalizado el desayuno de viernes y arrancamos la marcha para llegar los primeros a la fila de nuestro segundo día de cole.

Bueno merybundicos míos que sepáis que nos leeremos los viernes, que estos cafeticos me dan a mi la vida.

 





2 comentarios:

  1. Ole, ole y ole María. Que alegría leerte de vuelta. Se te echaba ya de menos y los desayunos de los viernes se estaban haciendo un poco sosos sin ti. ^^

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  2. Gracias bonico. Te haré presidente de mi club de fans, y lo sabes.

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