viernes, 23 de febrero de 2018

El cafetico de los viernes. Feminismo.



Buenos días Merybunders del 2.0, ¿cómo ha ido esa semana? ¿Cuán bailongo tenéis este cuerpo de friday? Si hay algo que me da subidón son los viernes, ¡qué día más bonico, ¿verdad?...

Yo normalmente desayuno sola, disfrutando del silencio, de la paz, de la quietud de las cosas, paso hasta de puntillas por delante de la cama del perro para que ni siquiera él me demande mimos, porque ese momento es sólo mío, porque necesito ese silencio para mi, para no pensar, para no escuchar, para no sentir, solo disfrutar del silencio y de la quietud. Pero hoy "la mini yo" ha madrugado casi tanto como yo y nos hemos disfrutado un desayuno diferente, hemos hablado ella y yo solas, de lo que es importante para ella, como por ejemplo que camiseta se va a poner para su cumple (en julio, ni más ni menos), o que si su amiga Daniela trepa más alto que ella y por eso tiene que entrenar mucho porque ella quiere ser la que más alto llegue, o si pasa algo por no querer ser amiga de todos, si los reyes a pesar de eso le traerán un cinturón con la pockeball de pockemon... Y que queréis que os diga, me preocupa mucho que le guste el reggaeton, pero luego la miro, tan segura de si misma, tan valiente, con las cosas tan claras, las que se pueden tener a los cinco, claro, y me doy cuenta que no tengo de qué preocuparme, que será (que es) una luchadora, y que le gusten unas cosas u otras serán las que ella elija y eso a es mucho, aunque seguiré poniéndole música en condiciones a ver si abatimos a base de acordes al dichoso despacito.

Y ahora que está tan de moda el feminismo, las luchas de las mujeres por todas las igualdades, porque no nos engañemos, o no nos dejemos engañar, el feminismo no lucha por la superioridad de la mujer, ni por hacer de menos al sexo contrario, el feminismo pretende conseguir igualdades, reconocimientos a tantos y tantos años de machismo en la sociedad, porque esto no es nuevo, porque hace ya muchos años que hay mujeres valientes que se niegan a resignarse al esto es lo que hay. Ahora esa responsabilidad recae en nosotros, en las familias que educamos generaciones nuevas, no solo niñas, también niños.
No proyectemos en ellos tradiciones ideológicas y arcaicas, no inculquemos el machismo que nuestra sociedad arrastra de antaño, cambiemos el mundo, vamos a ayudarles a ellos a cambiarlo.

Después de este discurso político y continuando con nuestro desayuno compartido de las mujeres de la casa os informo de que a partir de la semana que viene quiero retomar la sección de la cosa va de cuentos, que entre reyes y cumple "del miniyo" tenemos repertorio fresco. La publicaré seguramente los miércoles.

Y no puedo terminarme las tostadas sin deciros que este fin de semana voy a ejercer mi derecho de malamadre y el macho alfa el del malpadre y vamos a empaquetar a los hijos con su maleta al pueblo a disfrutar de abuelos y nos vamos a ir de marchuqui el sábado, no os voy a decir que qué pena, que con lo poco que los veo entre semana, que los voy a echar de menos, ¡NO! estoy deseando, un fin de semana nuestro y para nosotros, para disfrutar de nuestros amigos, de algún que otro vino y puede que algún gyn y por supuesto ¡DORMIR!, dormir el domingo hasta por lo menos la 1 de medio día.

Ahora si, me despido con un hasta pronto, me limpio las boceras y procedo a rutinear la mañana.

Un abrazote apretao y un besico baboso MERYBUNDERS

lunes, 5 de febrero de 2018

Crónica de una madre estudiante. Capitulo II


CRÓNICAS DE UNA MADRE ESTUDIANTE
CAPITULO II


Bueno un mes más de este loco experimento de estudiar, al cansancio de dormir 4 horas al día, le sumamos ahora la frustración de estar pasando por un bloqueo creativo y la rabia por tener una importante falta de paciencia, supongo que debido al estrés, que no he tenido yo nunca de eso, pero es otro efecto secundario de abarcar más de lo que este cuerpecito mío puede llevar.

Pero sin embargo esta aventura me sigue aportando cosas increíbles como disfrutar mucho más los momentos libres, los ratos en familia, el placer del silencio, que en el instituto reina por su ausencia...

Las primeras semanas de clase me dediqué a observar y clasificar a los compañeros según su actitud, Así que en los próximos capítulos os iré describiendo los roles dentro de la clase, para que conozcáis y situéis un poco mejor mi situación.

Empezaremos por Víctor, hay una frase que lo define a la perfección #debuenoqueereserestonto y si ya le añadimos detrás, para recalcar el #hijomiodemivida y sabes que te digo Víctor, que qué suerte que todavía queden personas tan buenas en el mundo.

Víctor siempre está dispuesto a ayudar a todos, siempre presto a explicarte una duda, a pasarte un ejercicio o a cogerte las notas si ese día no puedes ir porque tu hijo tiene festival de música.

Ese lado bueno suyo nos hace pasarle por alto su otro yo, el canalla que lleva dentro y que le obliga,sin que él quiera, a meterse con todos y gastar bromas por doquier.

Con ello quiero decirle a las madres del mundo que no corrijamos, ni controlemos, ni queramos cortar esta vena generosa en los niños por el miedo a que se aprovechen de ellos o a que parezcan tontos, porque más tontos de bueno necesita este mundo.

En fin, que qué suerte tenemos de contar con semejante personaje en la clase y en mi peña cantina, de la que quizás de más detalle en las siguientes entrega.

¡Besicos y abrazos apretaos Merybunders!

viernes, 2 de febrero de 2018

El cafetico de los viernes




Buenos días "Merybunders", que ahora una es estudiante de Marketing y los anglicismos en esta profesión están a la orden del día, aunque no se yo si dejar atrás mi merybundos y merybundas, eso me gustaba a mi, más como de andar por casa...Pero los jóvenes de mi clase, fuente de sabiduría moderna todos ellos, se han inventado el merybunders y me suena muy bien, ea, que cuando alcance yo la fama pueda reconocer a mis followers.

En fin empezamos nuestro cafetico, yo hoy un exquisito chocolate caliente, que el tiempo aquí se ha levantado revuelto,gris y con aire frío, incluso cuentan los diversos grupos del whatsapp que hay gente que por los alrededores ha visto nieve.

Saboreando, paladeando y disfrutando este chocolatico os voy a hablar del "libertinaje" de expresión que nos dan las diferentes redes sociales, en particular el whatsapp. Ahora que me rodeo, y por consecuencia comparto grupo con adolescentes, aún lo veo más claro, la facilidad para insultar, criticar o faltar al respeto que nos da dicha plataforma, cuando lo lógico sería que si hay algún tipo de descontento con alguien o algo se hable, que mucho antes que los pulgares para escribir la ciencia nos puso una lengua estupenda para hablar. Que no digo con ello que sean todos los jóvenes igual, ojo, que de todo hay en todas las edades, etnias, razas y grupos de whatsapp.

Después de este rollo de madre brasas, a mitad de nuestra taza de choco y habiendo mojado un poquete de bizcocho en él, os cambio el tema radicalmente y os vengo a contar que el lunes publicaré el segundo capítulo de mis "Crónicas de una madre estudiante" os iré presentando a cada uno de mis compañeros de clase y relatando cómo de fácil se me ha hecho la adaptación a ese grupo de jóvenes que en muchas ocasiones me sorprenden con sus salidas.

Se me gasta el chocolate y os juro que tengo hasta ganas de lloriquear, el lunes me pongo a dieta, como cada lunes, el martes me la salto, que muy delgada no me quiero quedar, miércoles y jueves la sigo respetando y el viernes dieta estricta hasta la noche que ceno comida basura. Los fines de semana libres de dietas que es muy duro ser sana muchos días. Y esa es mi estrategia en cuanto al adelgazamiento, ya os contaré como de efectiva resulta, jajajajaja.

Y ahora sí finalizando, y disfrutando de repelar con mi lengua el interior de la taza, privilegio que me ofrece el desayunar en casa y no tener muy alto el listón de dar buen ejemplo a mis hijos, me despido hasta el lunes y os deseo que vuestro fin de semana esté repleto de bailes, besos babosos y risas escandalosas, carreras destortoladas y algún que otro vino.

¡Feliz fin de semana bonicos y bonicas mías!

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